"Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo" (Cf. 1 Co 15,51-58)
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que cada año se celebra entre los días 18 y 25 de enero, es un momento propicio para reflexionar sobre nuestra condición de creyentes y también sobre nuestra presencia en el mundo como seguidores del Resucitado. Los cismas y disidencias que se han ido produciendo a lo largo de la historia en la única Iglesia fundada por Cristo son manifestación de nuestra condición pecadora, piedra de escándalo para el mundo y obstáculo para la difusión del Evangelio. El mandato del Señor, por el que ruega al Padre antes de su sacrificio, "te pido que todos vivan unidos. Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros" (Jn 17, 21), evidencia la exigencia de unidad a la que todos los cristianos somos convocados.
Actos litúrgicos:
El ecumenismo es una vocación y una tarea irrenunciable que está inserta en la entraña misma de la Iglesia. Exige, como pone de manifiesto el Decreto emanado del Concilio Vaticano II Unitatis redintegratio, conversión del corazón, santidad de vida y oración. Desde estos fundamentos, confiando en que el Espíritu Santo vela por la Iglesia y la guía providencialmente a través de la historia, los cristianos nos presentamos ante el mundo ofreciendo un tesoro, el Evangelio, desde nuestra propia debilidad, pero esperanzados porque gracias a la victoria del Redentor seremos transformados a su imagen el día de la resurrección, como nos recuerda el lema de este octavario de oración. Cristo servidor, el Siervo doliente, ha vencido al pecado y a la muerte y desde su victoria la esperanza cristiana no es una mera conjetura, sino una realidad plena y operante que transforma la condición humana y la devuelve su plena dignidad.
Nos urge más que nunca la tarea evangelizadora. Desde esta urgencia, desde la llamada que nos hace el Señor a colaborar en esta misión, debemos presentamos unidos, sin fisuras, ante el mundo. El papa nos lo recuerda en el motu propio Porta fidei, mediante el que ha convocado el año de la fe: "«Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, Él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19)" (Porta fidei, 7).
Este año los cristianos presentes en Polonia han sido los encargados de preparar el tema que preside esta semana dedicada a la oración por la unidad de los cristianos. El testimonio de fe viva del pueblo polaco, sometido a las duras pruebas del devenir de la historia, ha quedado sellado con la sangre de un sinnúmero de mártires, desde san Estanislao en el siglo XI hasta san Maximiliano Kolbe y el beato Jerzy Popieluszko en el pasado siglo. Su ejemplo nos llama a la conversión y nos invita al seguimiento radical de Jesucristo.
Aprovechamos estas líneas para invitar a los fieles de la diócesis y a los cristianos de todas las confesiones, hermanos nuestros, a participar, congregados por Cristo Resucitado, en estas jornadas de oración y fraterna.