Monasterio Santa María Magdalena

Las Agustinas Contemplativas de Medina del Campo conmemoran 475 años de oración constante con la bendición del Papa León XIV

24 de julio de 2026


En Medina del Campo late un corazón que lleva 475 años en oración constante. Se trata de las Agustinas Contemplativas del Monasterio de Santa María Magdalena, quienes conmemoran en este 2026 casi cinco siglos de historia desde su fundación. El acto central de la efeméride tuvo lugar el pasado 22 de julio —festividad de su titular— con una Misa de Acción de Gracias presidida por el Arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello.

Durante la homilía, el Monseñor Argüello destacó la presencia agustiniana en la villa a lo largo de los siglos como “un signo de fidelidad y de esperanza”. Asimismo, recordó que en este monasterio se vive la “inquietud del corazón” de la tradición de san Agustín. Una inquietud que “encuentra dónde descansar, en un descanso sorprendente porque no significa no hacer nada, sino en un descanso activo en el que la búsqueda de la santidad es el afán que todo lo mueve".

Una fundación histórica

El origen de este enclave agustino se remonta a una época clave para la Iglesia y la Corona española. Nació al calor del espíritu de reforma promovido en su día por la reina Isabel I de Castilla y consolidado más tarde bajo el reinado de Carlos I.

El monasterio fue fundado por Rodrigo de Dueñas —destacado cambista y consejero de Hacienda— y su esposa, Catalina Cuadrado. La fundación nació con un doble propósito: servir como “panteón familiar, que anuncia ya la esperanza en la victoria de la vida sobre la muerte, en la victoria de Jesucristo resucitado sobre la muerte”, y también un lugar donde “mujeres pudieran encauzar su vida, encauzar el deseo de su corazón y dirigirle hacia la beatitud, hacia la santidad”, según recordó el prelado vallisoletano.

Además, por iniciativa del propio fundador, junto al convento se erigió el Colegio de la Santa Doctrina para niños de familias humildes, institución en la que aprendió sus primeras letras san Juan de la Cruz, figura estrechamente vinculada a Medina del Campo.

Bendición del Papa León XIV

Uno de los momentos más solemnes de la celebración fue la lectura, por parte del Arzobispo, del mensaje enviado por el Papa León XIV, —quien pertenece a la misma orden religiosa que la comunidad contemplativa—a través del Nuncio Apostólico, Monseñor Piero Pioppo. En la misiva, dirigida a la Priora de la comunidad y a todos los fieles congregados, la Santa Sede trasladó el afecto y la oración del Pontífice: “El Santo Padre se une a la acción de gracias de las religiosas en ocasión tan especial y encomienda a la comunidad para que el Señor las siga ayudando a vivir su consagración y, perseverando fieles al carisma de su Padre san Agustín, vivan unánimes, teniendo una sola alma y un solo corazón hacia Dios”.

De esta manera, el Pontífice se unió a la celebración encomendando a la comunidad para que “el Señor las siga ayudando a vivir su consagración y a permanecer fieles al carisma de san Agustín”, viviendo unánimes, “con una sola alma y un solo corazón hacia Dios”.

El mensaje papal hizo especial hincapié en la vinculación del convento con la infancia de san Juan de la Cruz, destacando la “coincidencia” de las conmemoraciones del “tercer centenario de la canonización y el primero de la proclamación de doctor de la Iglesia” del santo. A su vez, se resaltó cómo san Juan de la Cruz, tras encontrar “la acogida de la escuela de ese monasterio agustiniano y sirviendo con alegría a su altar, despertó enseguida en su dócil alma el anhelo por la cena que recrea y enamora, aunque es de noche, fermento y centro de unidad en Cristo”.

El Santo Padre concluyó su mensaje con la impartición de la bendición apostólica bajo la protección de la Virgen María, Madre de la Consolación, Patrona de la Orden y de San Agustín, dejando patente que la “inquietud del corazón” agustiniana sigue viva y dando fruto en Medina del Campo cerca de cinco siglos después.