Archidiócesis de Valladolid
Valladolid brinda un sentido y multitudinario último adiós a José Andrés Cabrerizo en la Catedral
3 de junio de 2026
Con honda tristeza, lágrimas en los ojos y visible dolor. Porque, como afirmó al recibir el féretro en el atrio de la Catedral de Valladolid su actual deán y compañero en el Cabildo Catedralicio, Manuel Fernández Narros, con voz quebrada, la muerte de su predecesor en el cargo había sido "inesperada". Pero también con firme esperanza en la vida eterna. Así ha despedido este miércoles, 3 de junio, la Iglesia vallisoletana a uno de sus presbítero más queridos y reconocidos, José Andrés Cabrerizo, fallecido el pasado lunes a consecuencia de un infarto con tan solo 58 años de edad.
A hombros de un grupo de cofrades, muestra de la cercanía que siempre mantuvo con la religiosidad popular —donde deja huella— accedían por última vez los restos mortales de Cabrerizo a la Catedral a la que estuvo tan ligado, como canónigo, primero, y, durante 12 años, también como deán. Fue presidiendo él el Cabildo Catedralicio cuando comenzó a gestarse, junto a la Fundación Las Edades del Hombre, el Proyecto para la restauración y revitalización del Conjunto Catedralicio de Valladolid. Y en sus últimos meses como deán se dieron los últimos pasos previos al comienzo de las obras.
En el presbiterio y también llenando las sillas dispuestas para el numeroso clero a los pies de la escalinata central, aguardaban más de un centenar de sacerdotes para concelebrar y dar el último adiós al que fuera uno de sus hermanos en una multitudinaria Misa funeral que ha congregado a cientos de fieles. Entre ellos, numerosa familia, autoridades —el alcalde de la ciudad, Jesús Julio Carnero, y varios concejales; el vicepresidente de la Diputación, Víctor Alonso Monge; y miembros de la Policía Municipal y la Guardia Civil—, así como trabajadores y colaboradores del Arzobispado, donde Cabrerizo ejercía como vicario judicial y donde la misma mañana de su fallecimiento se había reunido por última vez con sus compañeros del Cabildo y había rezado el Ángelus que, al día siguiente de su muerte, rezarían en su memoria miembros de la Curia y compañeros del Palacio Episcopal, que este miércoles ha permanecido cerrado al público, como comunicó el vicario general de la Archidiócesis, Jesús Fernández Lubiano, para facilitar la asistencia a la Misa funeral por José Andrés Cabrerizo.
Bancos llenos, naves laterales también singularmente concurridas, y una presencia destacada, la de monseñor Braulio Rodríguez, de quien Cabrerizo fue secretario personal durante su etapa al frente de la Archidiócesis vallisoletana. Precisamente, en su homilía, el Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, ha agradecido a su compañero en el episcopado el "esfuerzo que has hecho por estar aquí". Un gesto que el prelado vallisoletano ha leído en clave de "expresión de amistad" con quien “enseñó” monseñor Braulio Rodríguez “a conocer esta ciudad, sus pueblos, sus curas, sus tradiciones y sus historias”. Porque Cabrerizo tenía un conocimiento “enciclopédico”, ha destacado el Arzobispo, de la ciudad de Valladolid.
Monseñor Argüello ha saludado “especialmente” a la familia de José Andrés Cabrerizo, trayendo a la Seo vallisoletana también el recuerdo de sus padres de “fe acrisolada” y “esperanza en el reencuentro en la vida eterna”.
Y entre saludo y saludo, incluidos los de aquellos recibidos por parte de quienes no han podido acompañar a la Iglesia vallisoletana en esta Misa exequial, como el cardenal Ricardo Blázquez, Arzobispo emérito, o antiguos alcaldes de la ciudad que trataron con Cabrerizo, como Francisco Javier León de la Riva y Óscar Puente —actual ministro de Transportes del Gobierno de España—, el Arzobispo ha ido recorriendo la trayectoria de Cabrerizo. La más reciente, en las parroquias de San Pedro Apóstol y Santa Clara, donde desde 2025 vivió “una experiencia llena de alegría”. Lo que hace “difícil comprender los designios del Señor”, ha reconocido el prelado dirigiéndose a sus feligreses. Pero también en otras de la ciudad, como el Dulce Nombre de María, Santiago, El Salvador y Santo Domingo de Guzmán, o de pueblos de la provincia como Villamarciel, San Miguel del Pino y Pedroso de la Abadesa. Una trayectoria, en definitiva, siempre al “servicio” de la Iglesia “donde, bautizados, se siembra en nosotros la vida eterna, la posibilidad de entrar en la misma muerte y resurrección de Jesucristo”. Un Jesucristo ante el que ponemos “nuestro desconcierto y nuestro dolor”, ha referido monseñor Argüello ante la repentina muerte de Cabrerizo.
Recordando también las tardes y noches de Jueves Santo en las que José Andrés Cabrerizo, en su etapa como deán de la Catedral, recibía a las cofradías de su “querida” Semana Santa, invitándolas “a reconocer la presencia del Dios viviente” en el Monumento al Santísimo “para poder vivir con María el misterio del sábado en el que ahora estamos abrazados en estas exequias”, monseñor Argüello ha expresado que “juntos formamos hoy una singular familia, la familia del dolor”. Un dolor expresado en las lágrimas de muchos de los fieles que han llenado la Catedral y que “queremos que enjuague la Virgen de la Alegría”, al tiempo que “Jesucristo Resucitado permita encender nuestra esperanza”, ha compartido el prelado en un gesto de cercanía a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado, María Santísima de la Alegría y Las Lágrimas de San Pedro, de la que era también consiliario Cabrerizo.
Ese dolor, ha reflexionado monseñor Argúello, “forma parte de nuestra participación en el Misterio Pascual” y “es una llave que abre rincones del alma desconocidos”. “Es verdad”, ha proseguido el Arzobispo, “que esas zonas del alma, a veces, hacen salir de lo profundo de nosotros la queja”. “¿Por qué?”, se ha preguntado el prelado, reproduciendo en alto una pregunta repetida entre la feligresía desde que se supo del fallecimiento de José Andrés Cabrerizo. “Pero, sobre todo”, ha añadido monseñor Argüello, “la llave del dolor abre en el corazón un deseo de contemplar lo importante, lo esencial y una posibilidad de unas relaciones distintas, de poner en pausa nuestras diferencias”. ¿Por qué? “Porque tiene esta capacidad misteriosa de unirnos, de hacer que los silencios sean más expresivos que cualquier palabra y que las lágrimas expresen un afecto que, de otra manera, no sabemos manifestar”, ha afirmado antes de asegurar que “solo el dolor es desbordado por la alegría”. “No la que es producto de nuestros propios logros”, ha matizado, “sino la que nos sorprende”. “Y esta”, ha concluido, “es la alegría del Resucitado”.
En estos días, han sido muchos los mensajes de condolencia llegados a la Archidiócesis de Valladolid. Desde diversos ámbitos. No solo eclesiales, sino también académicos y jurídicos, a los que estuvo ligado Cabrerizo, e, incluso, políticos. Ante una muerte que “toca nuestro corazón” y “genera desconcierto”; en medio de un “silencio” que “expresa que tenemos dudas” en este momento en el que cobra “especial fuerza” la pregunta del Evangelio —“¿Crees esto?”— y en el que “en medio de la duda, va creciendo la fe”, el Arzobispo de Valladolid ha alentado a la Iglesia vallisoletana a mirar con “esperanza” el tiempo y ha llamado también a “vivir la caridad”, incluso, cuando “pase” el “tiempo de las emociones”.
Con “gratitud” y “reconocimiento” a una vida sacerdotal, la de José Andrés Cabrerizo, “gastada en el servicio a Dios y a su Iglesia” desde su ordenación con el comienzo del nuevo siglo, en el año 2000, monseñor Argüello ha pedido “que la Virgen del Sagrario”, a la que se da culto en la Catedral de Valladolid, “interceda” por él y “le tome de la mano y le presente ante el rostro glorioso de Jesucristo”.
Antes de poner rumbo al Cementerio de El Carmen, donde han sido inhumados los restos mortales de José Andrés Cabrerizo, el presbiterio vallisoletano ha formado en procesión para escoltar por el pasillo central el féretro. En su salida de la Catedral, portado también a hombros, pero esta segunda vez por varios sacerdotes. Después de eso, tan solo el silencio, que se ha apoderado de los siempre bulliciosos aledaños de la Seo.